El Camino · Enrique Aguilar
Tengo la suerte de llevar varios años en la escuela y puedo decir que, para mí, no importa si haces Ludocorporal, TCE, Meditación de la risa… Cada día he vivido los valores del alma impregnados en el cuerpo: verdad, belleza, amor, gozo, respeto, alegría, compasión, generosidad, empatía… Valores que se repetían mientras atravesábamos todas las dificultades que se nos ponían por delante para llegar a ser más nosotros mismos, a nuestro ser verdadero sin personajes. Y aunque el camino no es fácil, desde este lugar de apoyo, es muchísimo más liviano y cálido. La transformación que he vivido en el cuerpo, en los pensamientos, en reacciones y actitudes, en la manera de estar en la vida y a la vez, poder ver el cambio también en todos los compañeros con los que he compartido esa escuela… es un regalo enorme, un regalo que ojalá tú también puedas vivir.